Tripoli, en el corazon del Peloponeso

A 650 metros de altura, en un marco de vegetación abundante y bendecida por los dioses del Olimpo, se encuentra Trípoli, en el centro mismo del Peloponeso. Sus orígenes se pierden entre las nieblas de la historia, pero durante años fue un asentamiento estratégico, y la Guerra de la Independencia de 1821 debe mucho a esta ciudad.

El monte Menalo guarda las espaldas de Trípoli, que se extiende a sus pies. En la actualidad, el turismo nunca falta en este paraje, que encanta a sus visitantes con la naturaleza y la arquitectura de que es dueña. Las brisas refrescantes de verano, poco habituales en Grecia, y los parques de ensueño que componen sus espacios verdes urbanos son solo una parte de lo que tiene para ofrecernos.

El Teatro Municipal Malliaropúlio es sin dudas una de las edificaciones más importantes de la ciudad. Diseñado en estilo neoclásico, comparte esta particularidad con otros destacados recintos, como la escuela primaria que funciona enfrente, y el Palacio Municipal.

En la plaza central, el Kafenion to Mega, o Gran Café es un clásico imperdible. Disfrutando de una bebida reparadora se pueden observar los parques colmados de flores, los juegos para los más pequeños y las fachadas de sitios clave de la ciudad.

La iglesia de San Basilio, de estilo bizantino, se encuentra aquí. Se erige majestuosa, dando las espaldas al monte Ménalo. Sobre la ladera de éste se encuentra el Monasterio de Epano Jrepas, otro paseo impostergable de gran riqueza histórica.

Un momento privilegiado para visitar Trípoli es durante la Semana Santa. Para estas fechas, la ciudad se viste de fiesta, y numerosas fogatas iluminan la noche para dar inicio a las celebraciones. Se asan corderos y se acompaña de vino, roscas dulces y huevos teñidos de rojo, que simbolizan la sangre derramada por Cristo.

Foto Vía: Picasa Web Albums



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