Laocoonte y sus hijos, arte y mito

Laoconte

Cuando Miguel Ángel se enteró en 1506 del descubrimiento de un grupo escultórico de mármol, perteneciente a la colección de Nerón, supo que se trataba de lo que Plinio el Viejo había definido como la mejor obra artística de la pintura y de la escultura juntas: el Laocoonte y sus hijos, atribuido a -según dice su pedestal- “Atanodoro hijo de Hagesandro, Hagesandro hijo de Peonio, Polidoro hijo de Polidoro, rodios, hicieron”.

Esta exquisita representación nos muestra al único troyano que sospechó del regalo de despedida de los griegos, a saber, el gigante caballo de madera. Caben dudas si es un original helenístico del siglo I a.C. o una copia romana posterior, pero esto no impidió que Miguel Ángel se inspirara en la figura del padre para la realización de una de sus obras más emblemáticas: el Moisés.

La maravillosa pieza del Laocoonte mide 2 metros y 42 centímetros. La figura enroscada por dos serpientes junto a sus dos hijos representa la impotencia y el dolor sobrehumano con el dramatismo característico de arte helenístico, cuando desaparece la serenidad y el equilibrio de la escultura clásica, y la gestualidad y la acción se abren paso para darle vida al frío mármol.

Recordemos la leyenda de este pobre hombre llamado Laocoonte, un sacerdote del dios Apolo en Troya, que contrajo matrimonio con Antiopa y tuvo dos hijos. Durante la Guerra de Troya, y antes de (supuestamente) retirarse, los griegos dejaron un caballo gigante de madera frente de las puertas de Ilión como supuesta ofrenda.

Pero Laocoonte advirtió que era una trampa mortal, por lo que intentó alertar a los jefes de la ciudad. Estos debatieron si dejarían entrar la ofrenda o la destruirían, entonces Laocoonte disparó una flecha contra el caballo y se escuchó el sonido de armaduras, pero algo pasó: el dios Poseidón, como represalia por haber intentado quemar el caballo, hizo aparecer a dos serpientes, llamadas Porce y Caribea, que estrangularon a los hijos de Laocoonte y a él mismo, a pesar de que luchó con todas sus fuerzas. Los troyanos, al ver que las serpientes era un buen presagio del dios, llevaron el caballo al centro de la ciudad. Este abrió sus compuertas y del caballo salieron trescientos soldados los cuales destruyeron la ciudad.

Cuando la escultura fue descubierta, le faltaba el brazo derecho, por lo que se hizo un nuevo brazo en posición extendida. Sin embargo, en 1957 se descubrió el brazo original, este estaba doblado, precisamente en la posición que Miguel Ángel había propuesto para la reconstrucción.

Actualmente se encuentra en los Museos Vaticanos.

Foto vía: arte.observatorio



Etiquetas:

Categorias: Grecia, Historia de Grecia


Comentarios (2)

  1. Anthimos kagioglu dice:

    Historia muy interesante y muy bien documentado. Me aclaró varias dudas.
    Muy agradecido.

  2. Lala9888** dice:

    Buenardo, me encanto, me sirvió mucho para un trabajo de plastica que tenía:D

Deja tu comentario