Poros, los encantos de la isla de Poseidón

Poros

Las antiguas leyendas sitúan a esta paradisíaca isla como la isla de Poseidón. Y en realidad, viendo la hermosura de sus playas, uno puede comprender que el dios eligiera está por encima de otras; y es que la Isla de Poros (o como se conocía en la antigüedad, isla de Pogon) es un derroche absoluto de naturaleza. Un rincón del golfo Sarónico, que a todas luces se presenta como un paraíso exuberante, lleno de vegetación y cristalinas aguas.

A tan sólo 50 kilómetros del Pireo, esta isla es en realidad la suma de dos pequeñas islas, Sphairia y Kalaureia. Caracterizada por ser un remanso de paz, tranquilo y lleno de actividades para el turismo.

Dos kilómetros de playas son el reclamo principal de la isla, aguas color turquesa pertenecientes al Golfo Sarónico que son contrastadas por el verde de la vegetación de sus voluptuosas montañas.

La capital de esta pequeña isla, Poros, cuenta con un gran número de edificios neoclásicos que se construyeron en torno a un anfiteatro natural en la ladera de una montaña. Calles empedradas y casas blancas con techos rojos y balconcitos de madera, todo ello adornado, como no podía ser de otra forma, con infinidad de macetas llenas de flores, colores y olores.

El caos de las casas agolpadas en la montaña, parece incluso un caos organizado. Un diseño que no sigue ningún patrón pero que presenta una concordancia melódica con el resto del paisaje.

Si no queremos pasarnos los días tirados en la playa, no hay problema; y es que Poros cuenta con otras visitas interesantes. Por ejemplo, podemos visitar el museo arqueológico, fundado en 1960 y situado en la plaza Korizi.

Este museo es importante, pues alberga los restos del templo de Poseidón que se construyó en la isla. Además, también cuenta con hallazgos y fotografías de ciudades antiguas como Trizina y Methana.

Por otro lado también podremos visitar el curioso Museo de conchas marinas de Poros.

La iglesia de Agios Gergios también merece una visita. Es pequeñita, blanca pero encantadora. Además, en su interior podremos ver unas pinturas murales de pintores griegos contemporáneos.

Además, es necesario visitar la famosa Torre del Reloj, construida en 1922 en lo alto de la colina. Esta Torre es el elemento más fotografiado de la isla.

Por último, tendremos que sacar tiempo para visitar el Monasterio de Zoodogos Pigi, a 4 kilómetros de la capital, así como la Villa Galini, que es una de las construcciones más bellas de la isla y es además famosa por haber hospedado a Henry Miller y el poeta griego George Seferis entre otros.

A pesar de que las visitas culturales están bien, muy bien, es obvio que si hemos llegado hasta esta isla también nos interesa un poco de playa. Como hemos adelantado eso no será problema. Dos kilómetros son muchos kilómetros de costa.

Destacan playas como Monastiri, muy organizada, aguas cristalinas, tabernas para poder comer y tomar algo y muy recomendable si queremos realizar deportes acuáticos.

También está la playa de Neorio, una de las más bonitas de la isla. Está en la parte occidental y la particularidad de esta playa es que los árboles llegan casi hasta el mar.

Por último, también podemos optar por Askeli, una playa muy larga con una arena dorada y cálida. Sin lugar a dudas un trozo de costa hermosísimo.

Llegar a esta isla no es nada difícil, pues existen servicios diarios desde El Pireo. Además, también está conectada con varios puntos del Peloponeso y otras islas más cercanas.

Foto vía: A2H2Z



Categorias: Islas Argo Saronicas, Poros


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