Esparta, la capital de Laconia, en el Peloponeso

El Peloponeso es una de las regiones más sorprendentes de Grecia; de hecho es una península que en la Edad Media se llamó Morea debido a su forma parecida a la de una hoja de moral. Se hallaba unida al continente por el Istmo de Corinto, pero la construcción del Canal de Corinto la transformó en una isla. También se conecta con el continente por el puente Río Antirio.

Aquí se encuentran dos importantes puertos, Patras y Kalamata, y alberga grandes tesoros históricos, naturales y culturales; de hecho, en el Peloponeso está la antigua Olimpia, sede de los primeros juegos olímpicos. Una de sus prefecturas es Laconia, o Lacedemonia, de historia milenaria, con sus costas bañadas por el Mar Myrtoo y sus preciosos golfos e islas como Elafonisos, Eurotas su gran río y los famosos montes Taigetos y Parnonas.

Laconia alberga magníficos museos y sitios arqueológicos como el de Mistra, realmente impresionante, o el agreste paisaje e historia de Mani. Otra ciudad impactante es Monemvassia, majestuosa y con sus callejuelas que invitan a caminar y explorar. Su capital, Esparta, es la ciudad que hoy vamos a conocer.

Esparta, famosa por sus bellezas naturales, cultura e historia, es custodiada por el monte Taigeto. Actualmente es una ciudad moderna y hermosa y un centro de la cultura, el entretenimiento y el desarrollo de Laconia, pero su nombre evoca la rivalidad con Atenas y la tradición y estilo de vida austero, frugal y orgulloso de sus antiguos habitantes, que nunca construyeron murallas alrededor de la ciudad, pues se consideraban lo suficientemente fuertes como para protegerla.  La nueva Esparta, remodelada en 1834, cuenta con uno de los diseños urbanísticos de mayor calidad de Grecia.

Para saber más acerca de su historia, nos invita a visitar sus museos, como el Museo Arqueológico con importantes exposiciones locales, el Museo de Arte Eclesiástico, la Galería de Arte Koumantareios, la Biblioteca Pública Central Pública que alberga el archivo de Nicéforo Vrettakos, y el impresionante Monasterio de los Cuarenta Santos Mártires.

Párrafo aparte para el Museo del Olivo y el Aceite Griego de Oliva,  uno de los dos en su tipo de Grecia. Sus exposiciones narran la historia de la producción de olivas y aceite desde la antigua Bizancio hasta la actualidad pasando por las etapas preindustriales.  Otra interesante muestra es la de la fabricación de un producto no tan famoso pero no menos importante: los jabones griegos y su forma de elaboración tradicional e industrial.

Es muy fácil llegar a Esparta, que se encuentra a sólo 215 Km. de Atenas por carretera a través del puente que une la península con el continente, por Kalamata y Trípoli; es la única localidad del Peloponeso a la que no se puede llegar por ferrocarril.  Un paseo inolvidable es llegar en barco hasta Gythio o Monemvasia y desde allí un autobús.

Foto: Phoebus Apostolides

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