El monasterio de San Zoodochos Pigi, en Poros

Poros

El histórico reloj de la isla de Poros, al sur del golfo Sarónico, puede ser visto desde todas partes y se reconoce desde lejos a medida que nos vamos acercando a la isla. Estamos una de las más hermosas islas del golfo, con sus hermosas casas de estilo neoclásico, museos, vida nocturna en la ciudad de Poros, tabernas a lo largo del muelle, bares y cafeterías.

Hay mucho para visitar aquí en Poros, pero hoy nos dedicaremos al gran monasterio de San Zoodochos Pigi, al que llegaremos por la carretera Kanali; está a 4 Km. al este de la ciudad de Poros. Construido en un bosque de pinos, fue fundado en 1720 por el Arzobispo de Atenas, Iakovos, quien se curó milagrosamente al beber el agua que surge de los manantiales cerca del monasterio. En 1814 se refugió aquí un grupo de monjes del Monte Athos, fundadores del monasterio.

Tuvo muchos privilegios y un importante papel durante la guerra de liberación de 1821. Aquí se fundó el primer orfanato de la joven nación para los huérfanos de guerra, acogiendo 180 niños en 1828.  Actualmente el Monasterio de San Zoodochos Pigi, con sus diecisiete monjes, es una fuente de consuelo espiritual para muchos católicos y creyentes de otras religiones.

La iglesia principal es una basílica con cúpula y torre campanario. En el vestíbulo se encuentran las tumbas de dos héroes de la Liberación: Manolis Tombazis, almirante de la isla de Hydra, y Nikolaos Apostolis, de la isla de Psara. El templo alberga un iconostasio de arte exquisito, probablemente realizado en Asia Menor. Tiene cinco metros de altura, maderas curvadas, pintadas a la cal y recubiertas de oro. Su gran altura y su ubicación ayudan a la excelente acústica del edificio.

Aquí se encuentran varios íconos.  A la derecha una obra maestra del arte bizantino, de 1650; la figura principal es la madre de Dios rodeada de sus muchos milagros. Frente al ícono hay una lámpara de aceite de plata encendida desde 1990 como muestra de gratitud por un milagro concedido: después de meses de sequía, los monjes oraron y llovió.

Frente a éste hay uno pintado por el artista y médico italiano Rafael Tsecoli, en agradecimiento por la milagrosa curación de su hija Archia, aunque la niña finalmente murió de tuberculosis en 1847.  El pequeño ícono milagroso a la izquierda de la entrada, de 1950, de madera enchapada en oro y plata, llamado también Evresis y dedicado al monje Zosimas; otro en la parte occidental, dedicado a Cristo Pantocrátor, un magnífico trabajo de 1780, y los dos famosos íconos de los almirantes, enchapados en oro y plata, que, se dice, viajaban en la nave de guerra Aris.

Foto: vía Wiki Commons

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