Historia y tradiciones de Megara, en Ática

Megara

La ciudad de Megara se encuentra en el Ática occidental, a 41 Km. del centro de Atenas.  Estamos en la antigua Nissa, una de las ciudades más importantes de la antigüedad griega, renombrada como Megara en honor del héroe Megareas.

Alrededor del año 1000 antes de nuestra era fue poblada por descendientes de los dorios, que dejaron profundas huellas en su cultura y desarrollo histórico. Por su estratégica posición, Megara se convirtió en una gran fuerza naval y comercial, con colonias en Sicilia, Bizancio y hasta en el Bósforo.

A fines del siglo V y comienzos del VI, la ciudad era gobernada por Theagenis, un defensor de los habitantes de la ciudad, distinguido protector de las artes y constructor de magníficas obras de infraestructura como el Acueducto de Megara.

Su época dorada fue entre los siglos VI a IV a.C.; se creó la Escuela de Filosofía de Euclides, posteriormente Escuela Cínica de Megara. Al mismo tiempo los habitantes de Megara se ganaron la fama de construir sus casas como si nunca fueran a morir, y comer cada vez como si fuese su última comida.

Sin embargo en el siglo IV a raíz de la guerra del Peloponeso entró en decadencia; en 146 fue capturada por los romanos y en 395, tras el paso de los godos, quedó en ruinas.

Para saberlo todo acerca de la fascinante historia de Megara, lo mejor es visitar su pequeño pero impactante Museo, que se encuentra en el 22 de la calle G. Menidiati. Aquí veremos estatuas de mármol, inscripciones, anaglifos votivas y pequeños objetos funerarios. Los más importantes son el cráter protocorintio de Mazio, el busto de Dimitra del siglo V a. C., la lámpara votiva de Efimnos y una pieza con forma de cabeza de león del año 350 a.C.

Si llegan el martes de Pascua podrán revivir junto con los habitantes de Megara la antigua costumbre de la “Trata”. Se remonta a la época de la dominación turca, cuando los habitantes pidieron permiso para construir una iglesia; el permiso fue concedido a condición de que la iglesia se construyese en una noche. Todo el pueblo se movilizó y consiguieron el milagro.

Una costumbre nupcial: las novias visten el tradicional “katifenies” y se hacen acompañar por un tsolia, como los guardias presidenciales frente al Parlamento griego. Ellas llevan una canasta con alimentos y el tsolia una botella de vino para la madre del novio. Las novias desfilan y la mejor vestida gana un premio. Una vez que llegan a la casa, la futura suegra vacía la canasta y la intercambia por regalos para la novia y dinero para el novio.

No pierdas la ocasión de hacer esta excursión y visitar tan histórica ciudad.

Foto: Tasos Christopoulos

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