Tirinto, la ciudad de las murallas

Tirinto

Tirinto, legendaria cuna de Hércules, es un yacimiento arqueológico en la península del Peloponeso: fue una fortaleza sobre una colina habitada desde los tiempos más antiguos, más de siete mil años, homéricamente calificada como la de las grandes murallas por su palacio, túneles y gigantescas vallas.
Tuvo su auge entre el 1200 y el 1400 pero luego fue decayendo hasta las excavaciones que comenzaron alrededor de 1884 y aún hoy continúan, revelando los magníficos secretos de la ciudad olvidada. Tirinto es reconocida hoy como Paisaje Cultural y Patrimonio Mundial de la Humanidad y podemos observar en ella el palacio, murallas y escaleras.

El palacio tenía un amplio vestíbulo, una habitación principal que albergaba el trono y una chimenea central rodeada, de cuatro columnas de madera sobre bases de piedra que soportaban el techo; las paredes eran estucadas y decoradas con pinturas al estilo cretense.  La escalera es en realidad una trampa para invasores: tiene 80 escalones y un trazado algo sinuoso y finaliza en una poterna, es decir, una muralla que unía dos torres. Dicen los especialistas que si los invasores lograban atravesar la poterna bajando la escalera, caían directamente en manos de los defensores, que además, estaban separados por otro bastión del núcleo del palacio.

Las murallas del palacio tienen de 7 a 10 metros de espesor y se extienden por casi dos kilómetros, llegando a tener en algunas partes, casi ocho metros de altura; fueron construidas con gigantescos bloques de piedra casi imposibles de elevar hasta la altura de la muralla por su peso y tamaño. Sorprende además porque la monumentalidad del conjunto era poco habitual en aquélla civilización.  El acceso principal tiene dos majestuosas leonas esculpidas dándole nombre a la puerta, enfrentadas a ambos lados de una columna, con un aire definidamente asiático, símbolo del poder micénico. Al trasponer las puertas de madera reforzada, se advierten varias construcciones una de las cuales debió ser un almacén de granos y los cimientos de un templo en honor a Hera.

Tirinto está a 5 Km. de Nauplia, capital de la prefectura de la Argólida; esta última, orgullosa de su pasado heroico, reserva a los turistas muchas sorpresas además del cercano e impactante yacimiento arqueológico, pues las aguas azules del golfo  acarician hermosas playas, el casco antiguo ofrece posibilidades para pasear y comprar y más tarde nos espera un vaso de ouzo y la contemplación del mar y el atardecer.

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