Nafplio, una ciudad encantadora

La fortaleza de Palamedes

Cuando se está llegando a la hermosa ciudad de Nafplio, situada en el Golfo de Argólida, y que fue la primer capital de Grecia hasta el año 1829, lo primero que se divisa desde la distancia es una construcción rodeada de murallas en lo alto de un gigantesco peñasco de casi 220 metros de altura, y a la cual se puede acceder si uno tiene ganas de subir apenas 857 peldaños.

Es la fortaleza Palamedes, que fue emplazada en ese lugar por los venecianos para poder vigilar desde allí todo el entorno de la ciudad y el mar Adriático que baña sus costas.

Este mar, de un intenso color verde azulado, como casi siempre en las costas griegas, le permite a Nafplio tener uno de los puertos más importantes y bellos de Grecia.

La parte antigua de la ciudad es en su mayor parte peatonal, con lo cual el visitante puede dejar su vehículo en alguno de los inmensos playones de estacionamiento de las proximidades y adentrarse caminando por las callejuelas de esta zona.

Encontrará que de casi todos los balcones de las casas de esas pequeñas calles cuelgan decenas de plantas con flores de un color rojo intenso, que le dan a este lugar un aspecto realmente hermoso.

Hay muchas tabernas típicas griegas, más de tres o cuatro por cuadra, donde el turista podrá saciar su sed bebiendo un buen vaso de vino griego con alguna cosilla para comer, o si es la hora del almuerzo probar la deliciosa musaka, un tradicional plato helénico, o quizás una rica sopa que llaman fasolada.

Invariablemente le darán a probar una copita de ouzo, una bebida muy común en Grecia de un sabor anisado muy rico.

Estando a la orilla del mar y mirando hacia él, se descubre inmediatamente la Fortaleza de Bourtzi sobre un pequeño islote al que tuvo que adaptar su forma y tamaño.

Esta fortaleza también es del período en que Nafplio estaba en poder de los venecianos, y la construyeron allí como una avanzada para la defensa contra naves enemigas, en general piratas cuyos galeones navegaban la zona.

Su posición a la entrada del puerto de Nafplio es estratégica, puesto que desde allí era imposible no ver llegar a lo lejos a las naves “invasoras”.

La parte más moderna de la ciudad también es muy bonita pero en nada comparable al encanto y fascinación que despierta circular por esas callejuelas de la antigua Nafplio, la hermosa dama del Peloponeso.

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Categorias: Nauplia


Comentarios (1)

  1. Mª Dolores dice:

    Me gustó esta ciudad, lástima que una imagen de crueldad con los animales proporcionara la nota desagradable de la visita.

    En un restaurante del embarcadero, un pobre burro se asaba de calor a 38º al sol en plena calle sin sombra mientras es desaprensivo dueño que lo utilizaba para pasear a los turistas en su tartana, se sentaba ricamente a tomar un refresco en el bar. Creo que el ayuntamiento debería cuidar más estos tristes actos, y procurar que los animales no fuesen maltratados para el bien de todos. Esos actos dan una mala imagen a una ciudad que me gustó mucho.

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