Meteora, Patrimonio de la Humanidad

Meteora

Meteora, cerca de la ciudad de Kalampaka, alberga un secreto insospechado: monasterios de la Iglesia Ortodoxa Griega construidos en la cima de unas impresionantes masas rocosas que los hacen parecer colgando del cielo.  Estos monasterios que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco se hallan en la desembocadura del río Pinios, en medio de un paisaje extraño tallado por la erosión, están a más de 600 metros de altitud y habitados desde hace setecientos años.

Actualmente seis de ellos están funcionando, entre ellos el Gran Meteoro o Monasterio de la Transfiguración oculta una iglesia bizantina decorada con frescos multicolores.  Meteora es un lugar poco conocido y no muy fácil de acceder; pero bien vale la pena disfrutar de esta belleza surrealista e incomparable.

Estratégicamente ubicados, los monasterios sirvieron como refugio ante ataques bélicos y persecuciones muchas veces a lo largo de la historia; antiguamente para acceder, las personas debían ser izadas en una cesta, pero actualmente se han construido escaleras y puentes y una carretera une los monasterios que abren sus puertas algunos días al año para ser visitados por los turistas.

Además de disfrutar del paisaje y el recogimiento que transmiten los monasterios colgantes, es posible realizar algunos deportes como montañismo y senderismo; así que a los audaces y otros curiosos de la naturaleza, les informamos que tendrán a su disposición cincuenta torres de piedra que totalizan ochenta picos de escalada y una pared de piedra, llamada Gran Saint-Grosse Heilige (Aghia) con una altura de más de 300 metros.  Se sugiere que haya personas responsables de los grupos de montañismo y senderismo y con un mínimo razonable de experiencia, ya que para ascender estas paredes lisas y compactas se requieren determinados implementos, como anclajes de acero inoxidable, y otros que no serían convenientes como los pitones; también se recomienda llevar productos químicos para la curación de ampollas. Hay dos clubes, uno de alpinismo y otro de senderismo que les darán las recomendaciones pertinentes.

Se puede llegar a Meteora por Kalambaka en transporte público o con su propio automóvil desde Atenas, y la visita a los monasterios merece que se le dedique todo el día.  Sin embargo se puede aprovechar para dar quedarse un rato en Kalambaka, conocer su plaza principal, sus casas sencillas con establos y huertos, y su preciosa catedral del siglo VII, y más tarde cenar en alguno de sus hoteles o restaurantes disfrutando de la gastronomía típica de la región.

Foto: vía Flickr

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