Malesinas, arqueología y playas en Fthiotida

Malesina

Malesinas es un municipio de la prefectura de Fthiotida, en la Grecia Central; está en el centro de una áspera península triangular dominada por la meseta de Aetolimnis, bañada por el mar Egeo y custodiada al sur por la colina de Aitolimiou.  La ciudad, rodeada de olivares, vides y campos, está en una majestuosa ensenada y se dice que sus playas son las más encantadoras de la región.

Por ejemplo podemos visitar las hermosas y tranquilas playas de Vlihadas, Lekounas o Arsana, galardonadas con la Bandera Azul de la Unión Europea, aunque también hay algo para los solitarios sin remedio: las playas de difícil acceso de Gorgolimanou, Papa, Mourtitsas, Mantesiou, Kakailias que alternan roca y arena. Del otro lado del golfo se levanta Kantili, la montaña de Eubea, cuyas furiosas tormentas fueron descriptas por Eurípides en Las Troyanas.

Estamos en la antigua Melinitsa, que adoptó su nombre actual en el siglo XV ó XVI. De hecho, Malessis es un apellido célebre en la región pues lo llevó uno de los más valientes generales del ejército griego de Constantinopla. La ciudad primitiva resultó destruida por un terremoto en 1894 y se reconstruyó totalmente en su actual ubicación; dio muchos héroes a la Independencia griega, como el legendario Ritsogianni.

Malesinas es muy turística pero también muy buscada por sus tierras fértiles, sus olivares sin fin y su desarrollo industrial, pero también guarda sus rincones históricos, por lo que les recomendamos reservar un tiempo para la exploración arqueológica y monumental de Alon Lokridos, la histórica Halai o Alaiai.

Este nombre deriva de la sal y se cree que la región estuvo habitada desde los tiempos más remotos, permaneció abandonada hasta 1923. El filósofo Plutarco rescata dos hechos muy interesantes de la historia de la antigua Alon: en el año 85 a. C. sus habitantes participaron de revolución de Beocia contra los romanos, aliados con el rey Mitrídates VI del Ponto.

Sila en venganza arrasó con las aldeas incluida Alon. Dos años después, Sila volvió a Grecia para tratar su reumatismo, y los pescadores de Halai lo visitaron y le llevaron de regalo un pez prodigioso. La presencia de los pescadores aterrorizó a Sila que creía que había acabado con esa aldea y escapó de Grecia. Así Halai pudo reconstruirse, y luego fue visitada por Estrabón y Pausanias.

Se pueden ver la antigua ciudadela y la muralla; las excavaciones arqueológicas han revelado la presencia humana desde el Neolítico, y también un antiguo templo de Atenea, y muchos otros edificios como una iglesia del siglo XII y otros edificios bizantinos.

Foto: Municipalidad de Malesinas



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