Elafónisos, la isla secreta

Elafonisos

Las islas son protagonistas casi indiscutidas en la geografía, cultura y tradición griegas, indisolublemente unidas a su historia y sus pasiones. Es que el territorio griego alcanza a casi seis mil islas e islotes en los mares Egeo y Jónico, pero solamente doscientas veintisiete de ellas, están habitadas. Esta riqueza isleña representa al mismo tiempo un recurso turístico incalculable, pues casi todas ellas tienen playas, golfos, arenas blancas y negras, aguas turquesa, cuevas y rocas que permiten deportes acuáticos y son la delicia de escaladores y exploradores.

Muchas de estas islas aún inexploradas guardan secretos para quienes son capaces de llegar hasta ellas. En esta situación están algunas islas que se hallan fuera de los archipiélagos de los mares Egeo o Jónico: son las islas Gavdos al sur de Creta, Trizonia en Corinto y Elafónisos en el golfo de Laconia.

Justamente a estas pequeñas y poco conocidas islas nos dirigimos, desde algún ferry que hemos abordado en el puerto de Vinglafia, perteneciente a la villa marinera de Githio, al sur de Monemvassia, la localidad que acabamos de conocer por ser la cuna del poeta Yannis Ritsos.

La isla forma parte de la red europea Natura 2000 considerada un “Lugar de Importancia Comunitaria (LIC)” relativo a los hábitats naturales, interesante por su desarrollo turístico pero deseosa al mismo tiempo de cuidar sus recursos naturales y especies autóctonas, como un ciervo de pelaje rojizo, del cual según dicen proviene su nombre: ciervo se dice “Elafia” y, para abonar esta teoría, se sabe que los venecianos y portolanos denominaban “Cervi” a esta isla en sus mapas. Posee arenas blanquísimas y cristalinas aguas color turquesa, con la particularidad de que existen manantiales submarinos de agua dulce que suavizan lo salobre del mar; por otra parte la extensión de su litoral marítimo llega casi hasta los 100 metros de la orilla.

Sus playas más buscadas son Simos, en el punto más meridional de la isla, que posee un camping, bares al aire libre y restaurantes, y es la preferida por los jóvenes; Katonisi, que además del descanso y el disfrute de la naturaleza, se presta para deportes náuticos; o Panagia, en la parte occidental, que combina los colores de la arena y el agua con el verde de los árboles, o la extensa Sarakiniko. No son muy visitadas, hay unos pocos campings y en sus aguas transparentes se puede practicar buceo y observación de peces.

La pequeña ciudad de Elafónisos está frente al puerto y el mar; sus habitantes son bondadosos y afables con el turismo; de calles laberínticas, tranquilas y tan estrechas que apenas cabe un automóvil. En el puerto hay lugares de comida rápida y platos típicos de la región.

Foto vía: Flickr

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Categorias: Peloponeso


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