Vatsa, un paraíso inexplorado en Cefalonia

Vatsa

Vatsa es paraíso de naturaleza exótica e inexplorada, con la tranquilidad que todos quisiéramos encontrar en una isla griega. Con la sensación mágica de todo lo que allí se puede hacer, Vatsa mira hacia el Mar Jónico y se encuentra en la desembocadura del único río navegable de Cefalonia.

La unión de este río con el mar convierte al lugar en un espacio de increíble belleza en la península de Cefalonia, más precisamente en Paliki, el punto más occidental de la isla. Allí, en la bahía de Vatsa, en el extremo sur de Paliki, se encuentra este hermoso lugar de naturaleza virgen.

El río fluye tranquilamente hacia el mar y forma un pequeño valle aislado con playas de arenas doradas, en el límite con Kounopetra, al que llegan los pescadores con sus barcas de colores brillantes.

Habitada desde los tiempos más remotos, en Vatsa se ha descubierto un asentamiento que data del año 3000 antes de nuestra era. Otras excavaciones en 1934 revelaron un antiguo mosaico maravillosamente conservado que perteneció a un antiguo templo posiblemente dedicado a Poseidón; este mosaico se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Argostoli. Otro lugar para visitar además de la playa, es la pequeña capilla de San Nicolás, cerca del yacimiento arqueológico.

Los amantes de la playa y la vida marinera se sentirán a gusto: la pesca es una de las actividades más sorprendentes de Vatsa, con su río poblado de buenos peces que se encuentran en una zona muy profunda en su tramo final.

Pero si prefieren algo más movido, el mar está a sólo unos minutos de distancia ¡con una gran profundidad a sólo dos millas de la costa! También se puede practicar vela y canotaje; hay barcos y yates en alquiler. Deben tener en cuenta que hay arrecifes peligrosos pero los marineros experimentados saben encontrar los canales seguros y los lugares para anclar embarcaciones de todos los tamaños.

Si la idea es quedarse, hay casas de alquiler y también un camping con un amplio espacio para aparcar las caravanas y autocaravanas, pero los aventureros podrán explorar el valle, con sus rincones ocultos entre las rocas y los bosquecillos de pinos.  Comer no será problema: en las tabernas de la playa podrán disfrutar del exquisito pescado local.

Es muy fácil llegar a Paliki por aire, por tierra o por mar. Diariamente parten vuelos desde el Aeropuertlo Internacional Eleftherios Venizelos, y las líneas de ferry y barcos la conectan todos los días con el Peloponeso, Grecia central, el resto de las Islas Jónicas y otras islas cercanas.  Por tierra: hay servicios de autobús diariamente desde Atenas y Patras hacia Lixouri o Argostoli, y si llegan en su propio automóvil, les informamos que hay carreteras asfaltadas desde Sami, Cefalonia o Argostoli de la que se encuentra a sólo 15 Km.

Foto: Vatsa

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