Agnanta, verde y azul en Arta

Agnanta

Agnanta es un municipio de la Prefectura de Arta y uno de los principales pueblos de la Cordillera Tzoumerka; ubicada a unos 50 km de las ciudades de Arta y Ioannina, la villa se extiende sobre la ladera de la montaña ya que mientras el centro del pueblo se encuentra a una altitud de 650 a 700 metros, las últimas casas están a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar.

La vegetación exuberante y muchísimas fuentes de agua pura y fresca, son el sello de identidad de la región, un vasto paisaje con una rica naturaleza en perfecta armonía, con las colinas rodeando la villa y el río Agnatiti que surca la ciudad.

Este es un lugar de gran espiritualidad; aquí funcionaron desde tiempos remotos escuelas religiosas y públicas, y según la leyenda, el patriarca Liondos Dimitri enseñó en esta escuela hasta 1834 en que la zona fue anexada por Turquía. También enseñó aquí su hijo, Papathanassiou Lyon. En la década del 30 del siglo pasado se crearon importantes establecimientos educativos y los estudiantes de su Gimnasio se destacaron en todos los ámbitos.

En Agnata la juventud ha encontrado una importante fuente de espiritualidad, con los elementos culturales auténticos de todos los pueblos de Tzoumerka, en una impactante combinación de la cultura local con el carácter y dignidad de sus habitantes. La región estuvo habitada desde los tiempos más remotos, ya que se han encontrado elementos de varios cientos de años antes de Cristo que fueron encontrados por casualidad por los agricultores.

Lugares para ver durante tus viajes: Agnata posee todos los atractivos de las pequeñas aldeas y pueden vistarse las de los alrededores, asentadas sobre colinas, como San Elías y San Cristóbal, La Ascensión o Fuente Fría; en cuanto a las bellezas naturales a poco más de 5 Km. del Monasterio de Santa Catalina encontraremos las cataratas, Chrysospiliotissa Graikiko y el puente histórico de Plaka, el más grande con forma de arco en los Balcanes.

Podremos ver también la cueva de Anemotripa Pramanta, y un poco más lejos, los monasterios de San Pramanta, Viliza Matsouki, o Kipinas Kalarrytes. Es impresionante también el monasterio de Arachthos, en la orilla oriental del río, con excelentes vistas hacia la estrecha y escarpada montaña y la villa de arquitectura bizantina; y otro monasterio imperdible es el de Mouchoustiou, fundado en 1634 y dedicado a la Inmaculada Concepción.

Cosas para hacer: Ascender el Tzoumerka, con sus acantilados y pedregales, canales y cascadas de agua helada en el invierno, belleza salvaje que atrae y nos invita a unirnos a la aventura de recorrerla y conocer.



Categorias: Epiro, Grecia


Deja tu comentario