Paros, la isla de mármol

Si de mármoles hablamos, nos surge naturalmente el nombre de Carrara. Sin embargo para los escultores y artistas griegos, el sinónimo del mármol era Paros, una isla del grupo de las Cícladas hacia donde viajaban los antiguos griegos en busca de la preciada piedra, fascinados por su transparencia. De mármol de Paros están hechas por ejemplo las famosas esculturas de la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia y el Hermes de Praxíteles.

Esta pequeña isla separada por un canal de la isla de Naxos, posee largos kilómetros de playa y dos golfos naturales; cuna del poeta Arquíloco,  aquí se encontró la Crónica de Paros, tabla cronológica de reyes y héroes míticos que comienza en el año 1582 a.C., tallada en el mármol de la isla. Con grandes llanuras aptas para la agricultura, posee dos grandes golfos naturales, Naussa y Parikia.

Su puerto fue estratégico en la antigüedad y grandes piezas de de mármol encontradas bajo el agua permiten imaginar las enormes construcciones del puerto, malecones y rampas circulares.  En cuanto a monumentos, otros para visitar son la Iglesia de la Virgen de las Cien Puertas, gigantesca edificación de piedra y techo de tejas y un baptisterio del siglo IV encontrado en la década del 60 del siglo pasado; junto a la iglesia, un pequeño museo arqueológico.

Hoy en día Paros ofrece al turista su paisaje típicamente mediterráneo, con casas blancas, techos azules y calles arboladas, unas de las mejores playas de Grecia y sus vinos y aceites de oliva provenientes de los ricos cultivos. También se pueden visitar otras islas, como Antiparos, con sus privilegiadas playas o Delos, la cuna de Apolo; pero lo mejor de la isla es su tranquilidad y el contacto con la Naturaleza. Y por supuesto sus playas, entre las que se destaca la rocosa y fascinante Kolimbitres como resultado de un fenómeno geológico.

Para llegar a Paros se puede tomar el ferry desde los puertos de Pireo o Rafina; en cuanto al alojamiento, se encuentran hoteles y pensiones y también se alquilan habitaciones en casas particulares. Para comer, lo mejor es alguno de los lugarcitos del puerto, que ofrecen los típicos platos económicos y deliciosos, como la koriatikí (ensalada griega) con tzatzikí (yogur).

Renglón aparte para Naussa, la otra ciudad de la isla, para los que gustan de otro tipo de entretenimiento, como conciertos de música electrónica e intensa vida nocturna, pero también de gran belleza con su fortificado puerto veneciano.

Foto: vía Flickr

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