Las cuevas de Milo, escondite de piratas

cuevas de Milos

En esta isla donde se encontró la famosa “Venus” que actualmente se exhibe en el museo El Louvre de París, perteneciente al grupo de las Cícladas, se encuentran unas magníficas cavernas que hace mucho tiempo albergaron a la población local y sirvieron de guarida a los piratas que surcaban estos mares, y actualmente, junto con las playas, son una de las principales atracciones turísticas. Podemos llegar por mar, pues hay muchas conexiones con otras islas y con el Pireo o por vía aérea, desde Atenas.

Al noreste encontramos las Cuevas de Papafranga, tres grutas una encima de la otra donde se refugiaron unos barcos que llevaban sacerdotes católicos. Volcánicas como casi todo por aquí, unas gigantescas paredes de basalto de más de 20 m. de altura forman acantilados tubulares.

En el otro extremo de la isla se encuentra la cueva de Sikiá, dentro de un acantilado blanco que recibe luz a través de la bóveda hundida, creando fantásticos reflejos; se la conoce como la “Cueva esmeralda”. Algunos de estos grandes acantilados blancos se han desprendido de la costa cayendo al mar, como los que se pueden ver en Kleftikó; sus cuevas son inundadas por el mar.

El verdadero centro de la isla es Plaka, la capital; allí hay un Museo Arqueológico que guarda una copia de la célebre Venus y una pequeña figurita de arcilla de sólo 20 cm. de alto: la Dama de Filakopí. El castillo custodia la ciudad y desde sus miradores ofrece bellísimas vistas. Se pueden visitar además las Catacumbas y la región arqueológica.  La isla tiene 126 Kms. de costa que se pueden recorrer en las típicas barquitas yendo de una playa a otra,  o a las islas vecinas, como la tranquila y casi desconocida Kímolos y sus posibilidades de compartir la vida isleña y rural de sus habitantes y sus pequeñas playas de aguas transparentes.

Milo tiene la forma de una “U” y su puerto, uno de los mejores puertos naturales de la región, llamado Adamas, es un bonito paseo con sus casas blancas y calles empedradas. Si le gusta la pesca, hay un sitio especial llamado Apolonia, pero si lo que prefiere es la gastronomía, en este mismo puerto hay tradicionales lugares donde saborear la pesca del día.  Adamas no se queda atrás por la noche; hay discobares y buenos lugares donde tomar una copa frente al mar.

Foto: vía Flickr

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