Atenas, pequeñas grandes joyas

Linterna de Lisãrates, Atenas, Grecia

Atenas es una ciudad de un encanto incomparable. Siglos y siglos de historia están diseminados en una extensión considerablemente pequeña, y esto hace de las caminatas la mejor manera de conocerla. A continuación, algunos detalles imperdibles de la capital de Grecia.

Linterna de Lisícrates, en el barrio de la Plaka

Caminando por el barrio de la Pláka, uno de los más visitados de Atenas, puede uno encontrarse –y no debería dejar de hacerlo– con la Linterna de Lisícrates. Cosntruida en la época de Alejandro –336-323 a.C.–, constituyó un homenaje al ganador de un concurso teatral. Fue erigida sobre una base arquitectónica de una sorprendente riqueza decorativa, en la que se pueden observar capiteles corintios, algo fuera de lo común ya que normalmente se los reservaba para el interior de los templos.

Un poco más allá, abandonando Pláka, se encuentra Anafiotika, un barrio situado a los pies de la Acrópolis. Sus casas fueron construidas a mediados del siglo XIX, por albañiles provenientes de la isla de Anafi, en las Cícladas. Se habían trasladado a Atenas para trabajar en la edificación del palacio del Rey Otón. Típicamente cicládico, con pequeñas casas de un piso, blancas y azules, resulta sumamente pintoresco por constituir un paréntesis en el estilo de la ciudad. Alberga dos iglesias y carece por completo de establecimientos comerciales.

 Vista panorámica Atenas, Monte Licabeto

Panorámica de Atenas, desde el Monte Licabeto

Y si hablamos de vistas sorprendentes, no se puede eludir una visita al monte Licabeto. Recibió su nombre de los lobos que antiguamente habitaban los pinares de sus laderas. Hoy, el camino que comienza en el barrio de Loukianou sólo está circundado por árboles y flores, lo que hace recomendable la ascensión a pie. Desde la cima se obtiene una vista sorprendente: además de poder contemplar toda la ciudad, se ven también la cuenca del Ática, las montañas de alrededor y las islas de Salamina y Egina.

En la cumbre está la capilla de Agios Giorgios, que por la noche se ilumina bellamente desde el suelo, lo que le brinda un aura mágica. Cerca de la cima se encuentra el teatro, que en verano es lugar de numerosos conciertos.

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