La ninfa Tetis

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Tetis era en la mitología griega una ninfa del mar. Pertenecía a las llamadas nereidas, hijas del anciano dios de los mares y de la oceánide Doris.

La mayoría de las alusiones a esta figura mitológica versan sobre su papel como madre de Aquiles. No obstante, hay autores que aseguran que ésta habría ocupado un papel más importante mucho tiempo atrás.

Sería criada por la diosa Hera, la esposa de Zeus. A ella le uniría por tanto un gran vínculo que hacía que se ayudaran mutuamente en los peores momentos, guardándose un gran respeto la una por la otra.

Se puede ver este respeto latente en muchas de las historias antiguas, como por ejemplo cuando Zeus arrojó a Hefesto (dios del fuego) de la cumbre del Olimpo cuando intervino en uan discusión entre Zeus y Hera defendiendo a la diosa. Tetis acudiría a recoger al dios por orden de Hera.

En otra ocasión Tetis se haría cargo de la nave Argo, la de los Argonautas, también por orden de la diosa.

El respeto era tal, que según apuntan muchos autores, Tetis no accedería a los intentos de conquista por parte del mismísimo Zeus. Aunque muchos otros aseguran que tanto Zeus como Poseidón declinaron conquistar a la hermosa ninfa debido a una profecía que decía que el hijo de Tetis sería mucho más poderoso que su padre.

Esta profecía llamaría la atención de Quirón, quien aconsejaría a su protegido mortal Peleo que se desposara con ella.

De su unión nacería Aquiles, y a partir de ese momento Tetis comenzaría una carrera desenfrenada por conseguir la inmortalidad de su hijo.

Los procedimientos que seguiría serían un tanto peligrosos, como introducir a Aquiles en fuego, algo que pudo evitar Peleo llegando justo a tiempo. Después de varios intentos, Tetis decidió sumergir a Aquiles en la laguna Estigia, en el Hades. Consiguió hacerlo, pero el talón, de donde prendía al niño, quedó sin sumergir por ser interrumpida por su entonces marido.

Estos intentos hicieron que Peleo disolviera finalmente el matrimonio con Tetis, pues no entendía lo que hacía la diosa. Pensaba que quería infringirle daño a su hijo, aunque la realidad era que Tetis lo amaba por encima de todo y quería que éste fuera inmortal.

Su amor por su hijo era tal, que cuando se enteró de que quería ir a la guerra de Troya intentó por todos los medios que no fuera, pues sabía que allí perecería. Evidentemente no lo consiguió.

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Categorias: Mitologia griega


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