Kalavria, aldea de pescadores de Poros

Kalavria

Situada en la costa oriental de Poros, en realidad un islote de piedra caliza unido a la isla por un istmo, se encuentra Kalavria, una encantadora aldea de pescadores construida alrededor de una bahía protegida con pequeñas calas y bosques de pinos.

Está separada de la aldea de Galatas en el continente por un estrecho canal, o poros, de ahí el nombre del conjunto. Al salir de Spheria descubrimos el istmo, pero antes de cruzar veremos la Escuela de la Marina Nacional, que funciona en una base naval rusa construida en 1806.

Kalavria posee un ambiente tranquilo, en un escenario natural de pinos, olivos y limoneros. La carretera del istmo nos lleva a las playas de Micro Neorio y Megalo Neorio. Mikro Neorio es una larga playa de arena a la sombra de los pinos que llegan hasta el mar; aquí se pueden practicar deportes de agua, como waterpolo y otros; hay algunos hoteles y departamentos cerca de la playa, y se puede llegar con un autobús local que sale desde Poros.

Megalo Neorio es la playa grande, de fina arena dorada y aguas cristalinas. Tiene todas las instalaciones para deportes de agua, hoteles y tabernas, y está comunicada con la otra playa por un sendero.

Más adelante se encuentra el monasterio de Zoodochos Pigi, escondido en el pinar. Este monasterio está a 4 Km. al este de la ciudad de Poros y fue fundado en el siglo XVIII por el entonces obispo de Atenas Iakovos, como resultado de un milagro, ya que sufría de una larga enfermedad pero se curó al beber agua bendita cerca del muelle. Fue una pieza importante durante las guerras de la Independencia, ofreciendo ayuda espiritual, social y material a los combatientes, algunos de cuyos restos descansan en el Monasterio.

Aquí funcionó la primera Escuela Eclesiástica en la Grecia independiente, fundada por Ioannis Kapodistrias, y un orfanato para los huérfanos de las guerras de la Independencia, que albergó ciento ochenta niños.

Además en este Monasterio se encuentra una reliquia de San Juan Bautista que jamás sufrió ningún daño, y en el siglo XX fue el hogar de San Nectario, quien permaneció aquí unos meses junto con otros ascetas.

El monasterio tiene el estilo amurallado de los monasterios del siglo XVIII y como todos los templos de cultos orientales, exigencias respecto del vestuario; enmarcada su entrada por dos cipreses, se encuentra la iglesia, con una cúpula que posee un impresionante iconostasis tallado en madera dorada que alberga dos íconos del siglo XVIII.

Ahora podemos adentrarnos el el corazón de la isla, seis kilómetros de bosque silencioso; allí se encuentran los restos del santuario de Poseidón, y desde aquí tendremos excelentes vistas del Peloponeso y aún, si el día está claro, de Atica y Salamina.

Foto: Trekearth

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