Jason y los Argonautas

Jason y el Vellocino de oro

Jasón y los Argonautas es una de las epopeyas más famosas de la mitología griega. Sus versiones cinematográficas ayudaron a difundir la leyenda de este grupo de héroes que se lanzan a la aventura y sortean todo tipo de peligros hasta conseguir lo deseado y luego, regresar a casa sanos y salvos.

Jasón es el héroe de esta historia que dirige al grupo. Fue hijo de Esón, rey de Yolcos destronado por su hermano Pelias, quien envió al pequeño Jasón con el centauro Quirón para que fuera educado y por temor a ser destronado, claro. Además el oráculo le había advirtió a Pelias que un hombre calzado con una sola sandalia iba a quitarle su ilegítimo lugar en el trono.

Jasón creció y se convirtió en un hombre adulto. Una versión dice que regresó a Yolcos para recuperar el trono que le pertenecía por herencia; mientras que otra versión cuenta que regresó para participar de la celebración de los Juegos Olímpicos en honor del dios Poseidón que organizó Pelias. Lo importante es que en el camino, Jasón tuvo que cruzar un río y allí perdió una de sus sandalias y cuando Pelias lo vio, recordó el oráculo. Asustado, le dijo a Jasón que tenía una misión para él: viajar hasta Cólquida (al pie del Cáucaso), y traer la piel de un carnero que había salvado la vida de su antepasado Frixo: el llamado vellocino de oro.

En Cólquida (a orillas del Mar Negro y en lo que hoy sería Georgia), Frixo había ofreció en sacrificio a Zeus un carnero y regalado la piel de oro del animal al rey Eetes, que lo depositó en un árbol custodiado por dos toros que arrojaban fuego por la boca y una serpiente que nunca dormía. Jasón reunió un grupo de cincuenta valientes héroes griegos, entre los que figuraban Orfeo, Cástor, Pólux, Peleo, Heracles, Teseo, Laertes y Atalanta, la única mujer. Luego le encargó al constructor Argos la construcción del navío que recibió su nombre, a la vez que la tripulación tomó el nombre de Argonautas (marineros de Argo). Reunidos todos, se echaron a la mar.

Muchos peligros y travesías se cruzaron en el camino, pero superado este obstáculo, llegaron a la Cólquida y Jasón se anunció al rey Eetes. Éste le dijo que le daría el vellocino de oro a cambio de una serie de tareas: uncir a los dos toros que lo custodiaban, arar un campo con ellos, arrojar sobre los surcos unos dientes que había entregado Atenea al rey y luego vencer a una serpiente que nunca dormía y que permanecía al pie del árbol donde se hallaba el vellocino.

Pero ninguna historia está completa si no hay un toque de romance y fue el turno de la princesa y hechicera Medea, quien se enamoró de Jasón y le ofreció su ayuda, a lo que Jasón respondió con la clásica promesa de llevársela consigo a Yolcos. Ella le dio una pócima mágica e indicaciones para que nuestro héroe pudiera superar todas las tareas, y por último, durmió a la peligrosa serpiente y de ese modo Jasón recogió el vellocino de oro y huyó con los Argonautas y Medea en su embarcación.

Durante la ausencia de Jasón, Pelias planeó matar a Esón, pero éste se suicidó bebiendo la sangre de un toro. De regreso a casa, los peligros reaparecieron, desde tempestades hasta monstruos. Al llegar a Yolcos, Jasón le entregó a Pelias el vellocino de oro y al ver que su padre Esón había muerto, Medea puso su cadáver en una olla y el rey volvió a la vida como un hombre joven. Entonces dijo a las hijas de Pelias que haría lo mismo por su padre. Las hijas de Pelias le cortaron la garganta, pero Medea se negó a resucitarle, por lo que el usurpador ya no regresaría jamás.

Algunas versiones dicen que Jasón y Medea huyeron a Corinto y tuvieron dos hijos. Pero más tarde la dejó para casarse con Glauca, hija del rey de Corinto. Medea se vengó matando a Glauca y a sus hijos. Al final, parece que siempre hay una mujer despechada.

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Categorias: Mitologia griega


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