Leofóros Amalías: de la Acrópolis al centro

La Acrópolis de Atenas, antigua depositaria de la cultura griega y hoy en día uno de los yacimientos arqueológicos que atrae más visitas con sus ruinas de monumentos deslumbrantes, se comunica al sureste con el centro de la ciudad por medio de la calle Leofóros Amalías. Este camino es de los más interesantes de la capital griega, plagado de restos de construcciones antiguas y de otras muy bien conservadas, todas de un valor histórico y estético sorprendente.

Monumento a Lord Byron, Atenas

Monumento a Lord Byron

Transitando por la calle de Leofóros Amalías, las maravillas parecen no tener fin. Además de estar atestada de hoteles, bancos, representaciones diplomáticas y agencias de viajes, muchos monumentos con un rico pasado aguardan a sus lados. Entre las construcciones antiguas destaca la Iglesia Agios Nikódimos, de culto ortodoxo ruso, erigida en el siglo XI por orden de los zares. Son dignos de ver los frescos de Thiersch, verdaderas joyas de arte religioso. Muy cerca se encuentra la Iglesia Anglicana de Saint Paul, edificada en el año 1843.

Frente a ellas se encuentra el Monumento a Lord Byron, encargado a Falguiére. Cerca de allí, la suntuosa Puerta de Adriano, del 132 d.C., suscita la sorpresa de quienes la contemplan. Su construcción fue ordenada por el emperador Adriano, con la intención de delimitar el lugar exacto en el que finalizaba la ciudad clásica y comenzaba la romana. Hoy, un solo arco que sostiene un templete triple.

El Olimpeion, el mayor templo corintio de la Antigüedad, provoca la admiración de los observadores. La edificación fue iniciada en el siglo VI a.C., y el monumento se consideró terminado en el 129 d.C. Llegaron hasta nuestros días parte de los cimientos, un muro y 13 columnas arquitrabadas. A pocos pasos, se hallan las ruinas de los Baños de Adriano y los cimientos de las Murallas de Temístocles.

En Odós Makrigiáni funciona el Centro de Estudios de la Acrópolis. Allí se exhiben diversos estudios acerca del Partenón.

La Capilla de Agios Dimitiros Lombardiáris tiene frescos bizantinos de belleza extraordinaria. El Mouseíon, o Colina de las Musas, conserva en su cima el Monumento a Filopappou, un templo funerario del año 114. La Fortaleza de Demetrio está formado por un grupo de casas troglodíticas, y el Pnix es el punto de encuentro en el que tenían lugar las asambleas populares en los siglos VI y IV a.C. No deben dejar de visitarse El Teatro de Filoppapou Dora Stratou, el Nimfón, el Observatorio Astronómico de 1842 y la Basílica de Agia Marina.

Foto Vía: remunda.com

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