Un paseo por la capital de Corfú

El post de hoy propone un intenso recorrido por la magnífica isla de Corfú, y más concretamente, por su capital, con la que comparte su denominación.

Con una población de casi 41.000 habitantes, esta hermosa urbe ha sabido recoger la esencia de las numerosas naciones europeas que en el pasado llegaron hasta allí. Esta realidad aún se refleja en su casco antiguo, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2007.

Salpicado de señoriales edificios de factura italiana —he aquí un hermoso legado de los cuatro siglos de ocupación veneciana—, columnatas de estilo francés y construcciones de aire británico —entre las que se cuenta un campo de cricket—, la ciudad de Corfú es un magnífico museo al aire libre.

Un buen punto de partida para recorrerla es la Explanada, un vasto parque frecuentado a partes iguales por la población local y los turistas. Junto a él, se despliega la lujosa avenida de Liston —llena de cafeterías y poseedora de una sugerente atmósfera parisina— y el palacio de San Miguel y San Jorge, un soberbio palacio neoclásico que ejemplifica admirablemente el esplendor de la colonización inglesa.

Al lado del mismo se alza la Fortaleza Vieja (1550-1559), construida por los venecianos para repeler los ataques de los piratas turcos. Más hacia oeste, se halla el Museo Arqueológico (1 Vraila Armeni), en el que destaca un friso rescatado del templo de Artemisa (siglo VI a.C.). Sin embargo, el museo está cerrado desde octubre del 2010, y aún no se sabe cuándo tendrá lugar su reapertura.

Otro punto de interés es la Mitrópoli (1577), consagrada a Santa Teodora y convertido en la catedral ortodoxa de Corfú en 1841. Más hacia el sur, abre sus puertas la sede del Ayuntamiento (en Plateía Dimarcheíou), un construcción veneciana de 1663 que en 1720 pasó a acoger un teatro. Junto a él, se descubre la austera catedral católica de San Jacobo (siglo XVII) y, cerca de la mismal, la seo ortodoxa de Ágios Spyrídonas.

Retomando la marcha en noroeste, se despliega la Fortaleza Nueva —también veneciana— y, yendo en sentido este, el recomendable Museo Bizantino. Junto a éste, se encuentra la Sociedad de Lectores de Corfú, creada en 1836 e inspirada en la de Génova. Por último, se pueden conocer el Museo Solomoú, que gira en torno a una de las mayores figuras de la literatura griega moderna, y el curioso Museo de la Moneda.

Las opciones para llegar hasta Corfú son numerosas. No perdáis la ocasión de disfrutar de esta belleza fresca.

Foto vía: Hotels Now

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