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Agia Marina, iglesia y museo en Kissos

La península de Pelion es una de las más bellas en toda Grecia, donde florece la naturaleza, y donde la montaña y el mar se combinan en un entorno único e inspirador.  A 520 metros de altitud, en la ladera de los montes Pelion, se encuentra el muy encantador pueblo de Kissos, hogar de la más famosa de todas las basílicas de Pelion: Agia Marina.

Kissos se encuentra a 63 Km. de la ciudad de Volos. Si están aquí el 17 de julio disfrutarán de las grandes celebraciones que tienen lugar ese día, con festivales gastronómicos y folklóricos y visitar la iglesia ubicada en la plaza central.

Es visitada por miles de personas que cada año llegan para inspirarse y admirar su belleza.  Impresiona desde el exterior con su monumental campanario, que anticipa las sorpresas que nos esperan en su interior.

Es una basílica de tres naves, famosa por su historia, arquitectura y decoración interior, en la que predominan las tallas doradas, los murales y los frescos bizantinos. Fue construida en 1650, por lo que resulta más llamativo su tamaño y su estilo. Las naves estaban dedicadas a tres santos, pero en la actualidad todo el templo honra a Santa Marina.

El iconostasio fue construido en las primeras décadas del siglo XVIII por artesanos del Epiro, tallado en madera de tilo. Bañado en oro en 1793, la talla completa llevó ¡sesenta años de trabajo!  Los frescos son de comienzos del siglo XIX y fueron realizados por el artista Konstantinos Pagonis, con motivos religiosos y representaciones de la naturaleza, geografía y mitología, ya que el templo durante la ocupación turca funcionó como escuela secreta.

El techo tiene tres secciones, por eso su denominación de Triklitos, separados por columnas de madera de castaño cubiertas de yeso, y cuatro cúpulas interiores bellamente decoradas por el mismo pintor. Llama la atención una representación de Dios como un anciano, ya que sólo Miguel Angel, en la Capilla Sixtina, se atrevió a realizar una representación gráfica del Señor.

Queda mucho en el tintero, como las lámparas alimentadas con aceite de oliva que cuelgan de los picos curvos de grandes aves, y los orificios en el iconostasio para permitir la entrada de la luz solar, un estilo llamado “Skiaroskouro”, y representaciones de pavos reales, palomas, pulpos y conchas, de gran simbolismo en la religión ortodoxa.

También las ofrendas de los antiguos peregrinos de Rusia y Constantinopla, como un manto fúnebre bordado en oro, y las pinturas sagradas realizadas por los monjes del Monte Athos en el siglo XVII. Asimismo hay un área destinada a las mujeres con ilustraciones sobre la vida femenina y los castigos a que eran sometidas.  A la izquierda y derecha del templo hay dos pequeños edificios con sendos museos que albergan una selección de objetos religiosos e íconos.

Foto: vía angelos08