Un día en Zaros, en la isla de Creta

Monasterio de Vrontisi

Con más de 300 días de sol al año, Creta ofrece uno de los mejores climas de Europa, suavemente mediterráneo, ideal para los entusiastas de los deportes y las caminatas. Al sur se encuentra la cordillera del monte Ida y precisamente aquí está Zaros, un pequeño municipio con una ubicación privilegiada: los imponentes acantilados de Psiloritis, con sus cañones escarpados y bosques de pino y enebro como el bosque de Rouvas; es surcado por el río Koutsoulidi, en el fondo de un valle, que cruzando el barranco de San Nicolás continúa hacia el sur para formar el lago artificial de Votomos.

Estos pequeños valles y colinas están cubiertos de olivares y viñedos, mientras que el sur, un conjunto de pequeñas mesetas, está salpicado de pequeños poblados tradicionales, la mayoría de ellos abandonados, lo cual constituye un atractivo especial para los turistas exploradores.

Zaros espera a sus visitantes con sus valiosos sitios naturales y elementos culturales de excepcional interés. Está muy cerca de otras zonas turísticas más desarrolladas, como Heraklion.  Hay muchísimo para ver y hacer aquí, pero hoy les proponemos una excursión de un día para disfrutar de los lugares emblemáticos de la región.

Llegaremos a Zaros por la mañana temprano. Luego de desayunar en alguno de sus encantadores cafés partiremos hacia el Monasterio de Vrondisiou, al que llegaremos por un camino ascendente de unos 3.5 Km. desde el centro de la ciudad. Actualmente se halla rehabilitado y mejorado.

El patio exterior es dominado por una fuente escultórica custodiada por dos antiguos sicomoros. En el centro está la iglesia de San Antonio con frescos del siglo XIV de estilo renacentista, que alberga importantes iconos de la Escuela de Iconografía de Creta.

Aquí podremos informarnos acerca del Monasterio de San Fanourios Valsamonero, que no siempre está abierto y al que se puede llegar a través del pueblo histórico de Vorizia, a unos 3 Km. de Vrondisiou. Valsamonero fue menor que Vrondisiou pero fue un importante centro de arte religioso, con sus ricos frescos del siglo XV.

Al mediodía podemos almorzar en alguna de las tabernas típicas para luego visitar un poco la ciudad. Aquí se encuentra el taller de instrumentos musicales tradicionales de Anthony Stefanakis, considerado uno de los luthier más importantes de Creta.

A continuación se puede visitar el barrio de San Domingo, de calles tradicionales, con un museo religioso, en la iglesia de Agia Kyriaki, con sus finas tallas de los siglos XVIII y XIX. El museo está dedicado al arzobispo Cirilo de Gortyni y expone vasos sagrados, ornamentos, antiguos íconos bizantinos y manuscritos.

La calle principal alberga talleres de iconos bizantinos y tejidos tradicionales. No debemos dejar Zaros sin conocer su animada vida nocturna o cenar deliciosos salmones acompañados por vinos locales en una taberna a orillas del lago Votomos.



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