El templo de Poseidón, entrada al inframundo

Cabo Tainaro

El inframundo, el mundo de las sombras, era designado por la mitología griega como el Hades, y existieron en la Grecia antigua algunos lugares que permitían el contacto entre ambos mundos, como el Oráculo de los Muertos en Preveza, que es considerado único en su especie en todo el país.  Otra es el Oráculo de Poseidón en el cabo Tainaro, en el extremo sur del Peloponeso.

Recordemos que estamos en el Cabo Matapan, en Mani, Laconia, el punto más austral del territorio continental de Grecia y de Europa.  Caminando desde la playa hacia la colina, sorprende el campo sembrado de pozos y piedras rectangulares.

Allí se encuentra la iglesia de Asomaton, construida sobre las ruinas del antiguo oráculo griego de Neptuno, a unos metros de distancia, dentro de una cueva. En realidad es una cueva mítica, y no hay ninguna señal que indique dónde se encuentra, pero se cree que aquí se produjo el último de los trabajos de Hércules: la captura de Cerbero, el perro que guardaba la puerta del Hades y se aseguraba de que los muertos no salieran y los vivos no pudieran entrar.

Según el viajero Pausanias, en este lugar había un oráculo-cueva con una estatua de Neptuno y una de bronce de Arión, montado en un delfín. También informa acerca de una fuente considerada milagrosa ya que sus aguas reflejaban puertos y barcos. Otros importantes historiadores y filósofos griegos estaban convencidos de que Tainaro era la entrada al inframundo, como Estrabón, Apolodoro y Ovidio.  En realidad el oráculo de Poseidón está rodeado de las más extrañas leyendas y tradiciones; actualmente es considerado uno de los templos dedicados a la nigromancia más antiguos de Grecia.

Ya que estamos aquí aprovechemos para conocer la bella y triste historia de Arion. Fue un poeta nacido en Corinto, inventor del ditirambo. Es recordado porque según la leyenda, había sido secuestrado por piratas y fue rescatado por los delfines. Los atrajo tocando la cítara y entonando la oda Píticos; al finalizar la canción se arrojó al mar y los delfines lo llevaron hasta el santuario de Poseidón en el Cabo Tainaro.

Lo paradójico de esta historia es que Gorgias, hermano del tirano de Corinto, Periancro, contó la historia como si fuese propia, y fue enviado a Tainaro para hacer un sacrificio en honor a Poseidón. La última noche del sacrificio, vio descender del cielo al propio Arion montado en sus delfines, desde el punto en el que actualmente se identifica la constelación Delphinus.

Este lugar y el Oráculo de Treveza no son las únicas puertas de entrada al inframundo. Se han descubierto otras, como el Oráculo de Trofonio en Livadia, que conduce a un increíble palacio subterráneo, pero lo dejaremos para nuestro próximo viaje.

Foto: Thundercloud



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