Santorini, una isla de ensueño

Santorini

De casas blancas y encaladas; de techos y cúpulas de colores brillantes; de pequeñas calles empinadas en la ladera de la montaña; Santorini vuelca toda su esencia a su mar siempre azul. Y desprende a quien la transita su paz, su tranquilidad, la nostalgia de esas islas griegas soñadas y el recuerdo de lejanos mitos que parecen esconderse en cada rincón de sus pueblos.

Santorini, un sueño en las Islas Cícladas. Una de tantas islas diseminadas por el Mar Egeo, parte de la tradicional cultura griega. Leyendas que se visten de gala cada anochecer, cuando el sol de la tarde cae sobre los brillantes azules de la ciudad. Un instante en que Santorini se convierte en ese mágico lugar que se cubre de dorados , y que convierten sus puestas de sol desde el mirador de Imerovigli, o desde el puerto de Oía, en una de las más bellas puestas de sol del mundo.

Mientras miramos al cielo y vemos sus estrellas podremos rememorar la leyenda de Dionisos, quien al enamorarse elaboró un collar con las estrellas del cielo para regalárselo a su querida Ariadna. La pareja vivió feliz en Naxos, una de las cercanas islas Cícladas. Sin embargo, quiso la tragedia que Ariadna muriera, y Dionisos, completamente desgarrado, lanzó el collar al cielo formando lo que hoy conocemos como la Constelación de Ariadna.

Santorini, cuyo nombre debe a la advocación de los venecianos a Santa Irene, está llena de turistas que los veleros, barcos y cruceros literalmente arrojan a sus calles por sus bocanas. Si llegamos en barco, Kamari, su playa más famosa, de arena negra, nos ofrecerá las primeras sensaciones. Nos encontraremos ante muros volcánicos en cuyo seno acoge un poblacho de blanco inmaculado. Haremos buenas piernas subiendo por sus empinadas calles zigzagueantes, pero el regalo final, merecerá la pena, porque los paisajes  que desde allí arriba se observan son impresionantes.

La capital es Firá (o Thira), de origen bizantino. Dicen que el volcán que ahora se abre en el centro de la isla estalló hacia el año 1635 a.C. y que prácticamente la arrasó hasta tal punto que gran parte de ésta se encuentra bajo el mar. En la superficie sólo quedó una especie de herradura formada por tres islas que bordean la “Caldera“, aquél lugar que estalló y que hoy día está bajo las aguas. Las islas son Thirasia, Thera y Aspronisi. En el mismo centro de la Caldera se encuentran, pero deshabitadas, tres pequeñas islas más. Y del borde que separan esos islotes del antiguo centro del volcán sólo quedan tremendos acantilados de casi 300 metros de altitud.

Firá, la capital tiene de todo lo que se necesita para unas buenas vacaciones. Por la noche mucho ambiente, con bares, pubs y discotecas conocidas, y de día, buenos restaurantes donde degustar la sabrosa comida griega y, sobre todo, muchas iglesias, más de 500. Iglesias de estilo bizantino, blancas y con cúpulas azules y una característica cruz griega en su cumbre.

Ia es otro pequeño poblado digno de visitar que se encuentra en el norte de la isla, adonde os aconsejo os acerquéis para almorzar en una de las terrazas que prácticamente cuelgan sobre el mar.

Perissa y Monilithos son conocidos por sus playas, mientras que Akotiri es una ciudad minoica que se encontró en unas excavaciones bajo los restos de aquella erupción volcánica.

Disfrutad del encanto de los paisajes de Santorini, de una isla que seguramente podríais ver en apenas unas horas, pero de la que no es posible marcharse sin ver amanecer y atardecer en ella.

Puedes ampliar esta información en: Artículos sobre Santorini

 

Imprimir

Etiquetas: , , ,

Categorias: Islas Cicladas, Santorini


Comentarios (1)

  1. eumelia dice:

    quisiera visitar esta isla en grecia por favor me pueden mandar fotos si tienen disponibles. gracias

Deja tu comentario