La Acrópolis, la roca sagrada de Atenas

Acrópolis

La Acrópolis de Atenas es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más visitados, no sólo de esta ciudad, si no del mundo entero. Es, a su vez, considerada como la acrópolis por excelencia de entre todas las ciudades griegas, teniendo este tipo de recinto una función defensiva así como de culto.

Este magnífico lugar, conocido en ocasiones como “la roca sagrada”, ha permanecido estático durante los últimos 2.500 años. Descansa cobre una meseta caliza de 270 metros de longitud y 85 de altura, a unos 156 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. Y en su posición, parece vigilar hasta el más mínimo movimiento en la parte baja de la ciudad, en la que actualmente residen el resto de los mortales, dejando reservada la Acrópolis a los templos sagrados de aquella Grecia Clásica.

A pesar de que las obras que hoy podemos observar pertenecen a la época de la Grecia clásica, lo cierto es que se han encontrado restos que situarían unas incipientes construcciones por el año 6.000 a.C. Además, posteriormente, allá por el siglo X a.C, se habría construido ya un templo que respondía al nombre de Enneapyln, siendo además ocupada durante una larga temporada por los micénicos.

No obstante, no sería hasta la Atenas de Pericles (V a.C), cuando se inició el proyecto dirigido por Fidias. Un proyecto que convertiría esta enorme y colosal colina rocosa en un conjunto arquitectónico sin parangón, envidiado y codiciado por todas las ciudades del mundo.

Cabe destacar que los edificios más importantes de toda la Grecia clásica están aquí, en la Acrópolis. Así, en nuestra visita, podremos observar el Partenón o templo de Atenea Partenos, el Erecteion con sus míticas cariátides, la gran Puerta de los Propileos, o el Templo de Atenea Niké.

Estos tan sólo son algunos de los edificios que componen tan magna construcción. Pues en otro orden, también es posible visitar la puerta Beulé (entrada original a la Acrópolis), el Teatro de Dionisos, el Teatro de Herodes Ático, más conocido como Odeón, el monumento a Thrasyllos o el Museo de la Acrópolis entre otros.

Esta visita es imprescindible si viajamos hasta Atenas, pues se perfila como el símbolo universal del espíritu de la civilización clásica. Un lugar que además fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 y que a pesar de estar siempre en constantes obras de restauración, sin duda nos impresionará por su tamaño y por la gran cantidad de historia que inunda cada una de sus piedras.

Foto vía: copepodo

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