La Centauromaquia, lapitas y centauros

Como buena civilización lógica y ordenada, los antiguos griegos utilizaron los mitos y leyendas no sólo para explicar lo incomprensible sino que además para legitimar sus creencias. Concientes de la naturaleza pasional de todo ser vivo, ellos escogieron destacar la razón y acentuar la supremacía de la razón un historias como la Centauromaquia.

Cuenta la leyenda que la celebración de una boda acabó en un trágico enfrentamiento entre los invitados por un exceso de pasiones y alcohol. Este mito de enfrentyamiento entre lapitas y centauros fue la metáfora perfecta para los griegos a la hora de representar el triunfo de la civilización sobre la barbarie.

El mito comienza con la boda que se celebró entre Pirítoo e Hipodamía, también llamada Deidamía. (Vale aclarar que no se trata de la misma Hipodamía del mito de Pélope). Ésta era la joven más bella de su generación. Pirítoo, rey de los lapitas (habitantes de Tesalia) compartía un lazo sanguíneo con los centauros, criaturas híbridas, mitad hombres, mitad caballo, que habitaban las montañas de la región. Cuando organizó la lista de invitados, no pudo olvidar invita a sus parientes centauros, aunque todos sabían que éstos eran salvajes bebedores empedernidos, groseros y muy agresivos.

La boda se efectuó sin problema alguno, pero luego de que hubo corrido la comida y la bebida, los centauros, ya completamente borrachos, intentaron violar nada más y mada menos que a la desposada y raptar a las invitadas. Entre los lapitas se encontraba el héroe Teseo, amigo inseparable de Pirítoo, quien no vaciló en responder a las agresiones de los centauros, lo que desembocó en una sangrienta batalla.

Luego de algunas bajas y heridos, los centauros fueron derrotados y finalmente expulsados de Tesalia. Nunca más se volvió a saber de ellos, pero los griegos retomaron esta leyenda para simbolizar la victoria de la civilización racional sobre la fuerza bruta de la barbarie. El frontón del templo de Zeus en Olimpia y las metopas del Partenón nos relatan, en imágenes arcaicas y clásicas, esta mítica batalla de la Centauromaquia que, junto a la Gigantomaquia y la Amazonomaquia, fue una de las favoritas de los helénicos, luego retomada por artistas como Miguel Ángel y Rubens.

Foto vía: museodelprado

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Categorias: Mitologia griega


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